La buena alimentación como los buenos modales se aprenden en casa

Los buenos modales se aprenden en casa, también el estilo de vida y el bien comer.

Todos los problemas de salud relacionados a la alimentación como el sobrepeso, la obesidad, hipertensión, diabetes, cáncer y desnutrición, son multifactoriales pero una buena orientación alimentaria en nuestras familias y sobre todo a los hijos hará la diferencia en los adultos del mañana.

Los errores más comunes en referencia a la alimentación y que sin pensar cometemos son:

La idea equivocada que una vez que los niños pasan de la leche a consumir todo tipo de alimentos, podemos continuar comiendo de todo hasta que seamos ancianos y esto no es así.

Cada etapa de la vida, tiene necesidades diferentes y no sólo el embarazo o la infancia deben cuidarse; inclusive estas diferencias también se observan entre personas del mismo grupo de edad, o simplemente si realizamos o no ejercicio, o bien si trabajamos y estudiamos o somos "ninis" o si estamos o no enfermos; el organismo entonces requerirá de diferentes nutrimentos o porciones de alimentos.

Este es el primer error en el que caemos. Otro problema es de género: siempre dejamos la responsabilidad de la compra de alimentos y la selección del menú al sexo femenino, generalmente las mamás. Esto implica que la educación alimentaria que recibe toda la familia en casa también sea responsabilidad de las mujeres. -Segundo error-

Cuando éstas tienen la oportunidad de recibir una orientación alimentaria, es muy factible que sus hijos tengan un mejor criterio para seleccionar sus alimentos y continuar así durante toda la vida; el problema entonces se encuentra en aquellas madres que no tiene la información correcta de cómo alimentarse y cuidar de su familia, este problema se agrava cuando el padre influye negativamente en los hábitos alimentarios, o bien la madre no encuentra el tiempo para preparar oportunamente los alimentos debido a que también trabaja.

La opción que le dejan a los hijos es entonces desayunar alimentos rápidos, desayunar solos o no desayunar, o pretender que el lunch puede sustituir al desayuno y lo peor es dejarles dinero para que los niños apliquen su criterio a la hora de comprar el lunch. ¿Ustedes que creen que seleccionará un niño que ha pasado desde la noche anterior sin alimentos hasta la hora del lunch? Este es un tercer error.

Las compañías que producen alimentos como botanas, pastelillos, dulces, bebidas o la cooperativa que prepara alimentos muy salados, con exceso de carbohidratos, grasas o irritantes como el chile, influyen en la decisión de los niños al seleccionar alimentos que los satisfaga y que no necesariamente los alimente adecuadamente a sus necesidades. La mercadotecnia, aquí hace de la suyas reforzando el pensamiento y las emociones de: lo voy a disfrutar, además de que me pondré muy vivo o inteligente o fuerte si consumo lo que vi anunciado.

Siendo que un niño bien informado en su casa puede tener mejores decisiones al tomar el lunch y que eventualmente por curiosidad pruebe aquellos productos no tan adecuados, pero no necesariamente se genere un hábito si el refuerzo de la información de la buena alimentación viene desde el hogar.

Por lo tanto no le teman a la mercadotecnia de los medios masivos de comunicación, tengamos miedo a la ignorancia o desinformación. Este es nuestro cuarto error. En lo personal este es uno de los problemas más graves de la obesidad infantil en México: niños que no tienen la educación alimentaria en casa y muchos no desayunan.

No siempre más es mejor, en todo el mundo no sólo en México se busca tener el máximo beneficio de lo que se compra por el valor de nuestro dinero, pero no debe aplicarse a los alimentos. El sentir que le compramos más comida por el mismo precio o por menos nos emociona tanto que dejamos a un lado la calidad de lo que comemos y hay que recordar que siempre serán más baratos los carbohidratos y las grasas que las proteínas. Si queremos evitar esta conducta, primero hay que estudiar o buscar asesoría y tratar de practicar el no comprar por la emoción de recibir más cantidad que calidad.

He tenido la suerte y fortuna de contar con más de 15 años en la enseñanza y práctica de la nutrición y alimentación, tanto de pacientes gravemente enfermos como los que tan sólo requieren de una orientación alimentaria. He podido ser testigo de la evolución de los mercados de productos nutricionales especializados, los alimentos funcionales y ahora de la nutracéutica cosmética. Estoy segura que en unos pocos años la práctica de la nutrición será con el apoyo de la nutrigenética.

Se preguntarán: ¿Qué significan estos términos?, bueno esto será materia de otro boletín. Finalmente la decisión de desayunar o no, de consumir complementos alimenticios o no, de simplemente optar por lo que la publicidad en el área de alimentos nos ofrece queda de su parte. Estas son sólo algunas de las razones por las cuales necesitamos aprender nutrición.

L.N. Angela Kimura Ovando
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